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VISION DEL PROYECTO
Desde nuestro punto de vista, una escuela infantil es un ámbito de desarrollo personal de niños/as, familias y educadoras. Lo que nos mueve es la formación de personas, esto es, la educación personalizada que se proyecta en una organización educativa profunda y bien fundamentada con la finalidad de conseguir que todos seamos felices hoy, aquí y ahora.
Por tanto, hablar de Educación Infantil en el siglo XXI es referirse necesariamente al niño, a la familia y a los educadores como protagonistas de una educación de calidad, que según el informe Delors para la Unesco es afrontar el reto de "aprender a hacer, a ser y a convivir".
Según nuestro enfoque el niño es portador de derechos como así lo afirma la última Convención Internacional Sobre Los Derechos De La Infancia (1989). Uno de ellos es el que se refiere al derecho de ser educado en condiciones que faciliten lograr el pleno desarrollo personal.
Además consideramos que es competente, esto es, capaz de aprender: al entrar en la escuela ya tiene una experiencia previa que hay que saber aprovechar para lograr enriquecerla mediante el trabajo pedagógico programado. También hay que tener en cuenta que cada niño tiene un ritmo de aprendizaje, que hay que respetar.
Pensamos que las condiciones que hemos de facilitar para lograr el pleno desarrollo personal son las siguientes (a continuación las enumeramos de forma sintética):
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En la educación infantil es muy importante dar cauces a la iniciativa del niño alternándola con el trabajo dirigido, desarrollando así su autonomía.
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Conviene resaltar el valor del ambiente, el espacio educativo como fuente estimulante para un aprendizaje significativo.
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El lenguaje (expresivo, plástico, musical,...) ocupa un lugar de primer orden en el conjunto de las experiencias que se promueven en el aula.
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La formación de hábitos y la adquisición de valores constituyen el fundamento del crecimiento del niño como ser personal.
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El educador juega un papel primordial en la tarea de educar a los niños. No es solo un guía, un orientador de actividades y experiencias que se organizan en el aula; si no que además y sobre todo es un modelo educativo y comprometido con el proyecto.
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El Equipo Educador es el referente que da sentido, unidad y sintonía al quehacer cotidiano.
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La familia constituye la primera y principal fuente de educación de los niños. Todo en la familia tiene una incidencia educativa, por tanto se hace necesaria una orientación, una ayuda especializada para poder desempeñar dicha función.
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La familia y la escuela no pueden actuar de manera aislada a la hora de educar. Hemos de entender ambas realidades como verdaderas comunidades de aprendizaje, que han de estar interconectadas para lograr el objetivo común que es: el crecimiento y desarrollo de la autonomía en los niños.
Como fruto de esta reflexión podemos concluir que la escuela infantil es una unidad de convivencia y aprendizaje entre familia, alumnos y educadores; basada en la cooperación y ayuda mutua.
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